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viernes, 14 de octubre de 2011

PERIODISMO FINANCIERO

                                  


Esta mañana estaba leyendo “El Economista”, periódico que se autotitula como “diario de los empresarios, directivos e inversores”.
Siempre he entendido el periódico como un medio de información en el que unos, los periodistas, informan sobre algo;  y otros, los lectores, nos enteramos de lo que nos quieren informar. Para conseguir el efecto informativo deseado, a mí me parece elemental que el emisor del mensaje, el que escribe, lo haga en forma que la mayoría de los lectores entiendan lo que nos quiere transmitir.   
Desde que comencé mi vida laboral en el mundo financiero hace muchos años, he observado que con frecuencia, los comentarios relativos a la operativa bursátil, son ininteligibles para el común de los lectores. Alguno de esos lectores quizás tenga alguna inversión en Bolsa y otros quizás estarán pensando en colocar sus ahorros en alguna otra alternativa diferente a la del simple depósito a plazo.
Lo que he leído hoy, 14 de octubre de 2011, en la página 22, Bolsa e Inversión, Análisis y recomendaciones: “La operación del día”, en “El Economista”, me parece difícilmente superable. El autor de la información, Carlos Doblado, hace tres análisis diferentes. Por no cansar al lector, voy a transcribir íntegramente solo uno de esos análisis y el lector valorará el nivel de entendimiento al que llega después de la lectura del comentario.
La cosa se llama “Tomamos beneficios con la Crédit Agricole”. El autor inserta un gráfico de doble entrada, con lo que pudiera ser una evolución de precios entre septiembre y octubre, con un mínimo de 4 y un máximo de 7 (supongo que euros). El texto dice:
“El violento giro vivido por los precios en primera zona de resistencia no lo vamos a pasar por alto considerando lo acontecido en los índices europeos y, sobre todo, en su sector bancario. La pauta envolvente del banco galo es común a todo el sector. En base a ello, ayer tarde cerramos posiciones vía alerta web/sms parcialmente, tomando beneficios y reduciendo la operativa abierta con la vela doji dejada sobre los 4 euros para bajar la exposición desde el 25 al 12,5 por ciento. El resto de la posición vamos a mantenerla pensando en la posibilidad de alcanzar los 7 con un “stop profit” bajo el hueco que detuvo la corrección previa, situado en los 4,6 euros. Bajo él, además de haberse perdido un soporte relevante se confirmaría en este caso una estructura de precios de doble techo.”
He leído muchas tonterías disfrazadas de asesoramiento financiero. He conocido a muchos “lumbreras” en mi vida profesional. Y he comprobado, por desgracia, cómo personajes que son capaces de no decir nada coherente en un informe como el que acabamos de ver, dirigen las inversiones de Fondos de Inversión y de Fondos de Pensiones donde tú, amigo lector, y yo tenemos o hemos tenido nuestros ahorros. Mientras sigan existiendo tipos de esta estofa, la crisis que ellos han generado seguirá vigente. Ellos son los únicos que sacan tajada de todo esto.
Por cierto, el autor de este informe, Carlos Doblado, al que no conozco de nada,  “es el director de análisis y jefe de estrategia de Ágora Asesores Financieros. Fue trader en los mercados de futuros (bonos, divisas, renta variable, materias primas). Es colaborador del periódico El Economista y uno de los analistas más valorados de España”, según se informa en la web de esa compañía.





viernes, 1 de julio de 2011

LOS FONDOS DE PENSIONES


          Este producto financiero está muy extendido entre los ahorradores españoles, bien sea mediante la constitución de Planes de Pensiones Individuales o de Planes de Empresa. Según datos de Inverco  a 31.03.2011 en España había 8.425.000 partícipes de planes individuales y 2.250.000 partícipes de planes de empresas; más de 10.500.000 partícipes. El total de los patrimonios acumulados de esos planes de pensiones, referidos a la misma fecha era de 89.990 millones de euros. Estas cifras nos dan una idea de la importancia de este producto para las entidades promotoras de planes de pensiones.

El funcionamiento de este producto es muy similar al de los Fondos de Inversión. Ese plan de pensiones que Vd. o yo tenemos suscrito, está incluido con los de muchos otros en un Fondo de Pensiones. Es decir, Vd. y yo ahorramos para nuestra jubilación, cada uno en su plan de pensiones y esos planes de pensiones, el suyo y el mío, van a parar a un “fondo común” (como en los Fondos de Inversión), en el que unos “expertos” realizan inversiones más o menos atrevidas o conservadoras, para que cuando Vd. y yo nos jubilemos, tengamos un Fondo ahorrado con el que podamos complementar nuestra pensión pública. La cosa parece sencilla y hasta parece conveniente. Claro está, si Vd. o yo disponemos de una renta adicional para ahorrar de forma periódica, más o menos regular.

            De igual forma que comentábamos al hablar de Fondos de Inversión, los “expertos” que manejan esos Fondos de Pensiones son los encargados de rentabilizar esos ahorros nuestros. En lenguaje técnico, esos expertos a los que me refiero son los llamados Promotores del Plan de Pensiones (fundamentalmente Bancos y Cajas de Ahorros), y Vd. y yo somos los Partícipes de ese Plan de Pensiones. En la web del Ministerio de Economía y Hacienda podrá el lector conocer detalladamente la legislación que ampara a los Planes de Pensiones. Ahora solo pretendo describir en lenguaje sencillo cómo funciona un Plan de Pensiones, tanto en el periodo de formación, como en el momento de su rescate a la jubilación del partícipe.

            Es bastante habitual en dos momentos puntuales del año, en el periodo de presentación de la Declaración de Renta (mayo/junio) y a finales de diciembre, que los Bancos y Cajas lancen sus reclamos comerciales de Planes de Pensiones. Bien para que suscribamos uno de los maravillosos planes que comercializan,  o simplemente que lo cambiemos de entidad: lo que vulgarmente se conoce como robar un plan de pensiones al banco competidor. Para reforzar la acción comercial suelen ofertar algún regalito (un TV, un teléfono móvil última generación o cualquier otro cachivache) o bien una aportación adicional en efectivo al plan que les llevemos. Además y de forma machacona, nos informarán de las grandes ventajas fiscales que tienen las aportaciones realizadas en los planes de pensiones. Nos contarán que en la próxima Declaración de Renta, la base imponible se reducirá en la cuantía aportada al plan de pensiones. Y es verdad.

            Acudimos a nuestro banco o caja, o al que  nos hace la oferta tentadora de cambio de entidad, con la idea de abrir un plan de pensiones o bien de cambiarlo. ¿Y qué nos dicen?. Pues básicamente lo que acabamos de comentar; y que Vd. y yo ya  hemos leído en la publicidad. Pero no nos hablan, porque entre otras cosas no lo preguntamos, en qué van a invertir los ahorros de nuestro plan, cómo funciona el Fondo al que se asigna ese plan, qué rentabilidades está produciendo, qué comisiones cobran los “expertos” por gestionar el Fondo, si las cantidades que aportamos pueden verse disminuidas en algún momento, cómo se rescata el plan una vez que nos jubilemos, … … etc.. En ese momento, es bastante habitual, que solo pensemos en la desgravación de nuestra próxima Declaración de Renta y en lo chulo que es el regalito que nos ofrecen. Desde luego no solemos prestar la menor atención a las “Especificaciones del Plan” al que nos vamos a adherir y a la documentación que nos entregan en el momento de la adhesión. Nos limitamos a firmar donde nos indican y punto.

            Pues bien, una vez abierto el Plan de Pensiones, acabamos de inmovilizar la cantidad que hemos ingresado en él, hasta nuestra jubilación. Lo mismo pasará con las cantidades que vayamos ingresando periódicamente. Todas ellas irán conformando un fondo, que cuando nos jubilemos podremos rescatar. Hasta entonces no podremos disponer de esas cantidades, salvo casos extremos (incapacidad laboral permanente, dependencia severa del partícipe, muerte del partícipe…).

Ese fondo que vamos constituyendo con nuestros ahorros sufrirá plusvalías (o minusvalías) en función de las inversiones que se vayan realizando los gestores. Pero también podemos cambiar nuestro plan de pensiones de un Fondo a otro cuantas veces estimemos oportuno. De esta manera podemos comenzar, por ejemplo, en un Fondo que haga inversiones en Renta Variable (acciones), y podemos cambiar a otro más conservador si vemos que la rentabilidad no es la esperada, o simplemente porque hemos conseguido una buena rentabilidad y queremos mantenerla asegurada en otro Fondo menos arriesgado. Pero todas estas decisiones implican que previamente conozcamos cómo funciona nuestro Fondo de Pensiones y qué cosas podemos hacer por nuestra condición de Partícipes.

Hasta aquí, más o menos hemos visto cómo se constituye un plan de pensiones. Ahora queda hablar de la segunda parte, la más importante, cómo y cuándo se rescata un plan de pensiones.

Voy a referirme al caso más habitual, que es el del rescate del plan de pensiones a la jubilación. Y a efectos de rescatar un plan de pensiones, la “prejubilación” no es válida para poder efectuarlo. Siempre hablamos de jubilación, sea ésta a los 60 años o a los 67, es decir, cuando el partícipe alcance la edad legal de jubilación.

En el momento del rescate del plan de pensiones, de acuerdo con la norma vigente, podremos hacerlo de diferentes maneras:

a)    Rescatar en un pago único la totalidad del fondo acumulado.

b)    Rescatar el fondo mediante el cobro de una renta periódica que podemos determinar nosotros y que finalizará cuando se agote el Fondo.

c)    Rescatar el Fondo mediante una renta vitalicia.

d)    Combinando distintas alternativas.

 Algo que si deberemos tener en cuenta a la hora del rescate de nuestro plan de pensiones es el efecto fiscal de ese reembolso. Evidentemente, Hacienda en algún momento se va a resarcir de los beneficios fiscales que nos otorgó mientras estábamos constituyendo nuestro plan de pensiones. Y ese momento es ahora, al reembolsarlo.

Si decidimos reembolsarlo todo de una vez, nos considerará ese ingreso como un ingreso más del año en que se produzca. En cuanto nuestro plan tenga un importe medio o medio/alto, en el año en que lo reembolsemos totalmente, tributaremos en el tipo más alto de la escala. Para Hacienda es un ingreso más de ese año. No obstante hay una exención fiscal del 40 % por los fondos aportados al plan hasta 31.12.2007  

Si por el contrario, decidimos cobrar nuestro plan de pensiones en forma de renta periódica, esos ingresos tributarán año a año como unos ingresos más a integrar nuestra base imponible.

Cada uno de nosotros optará por reembolsar su plan de la forma que más le convenga. Solamente quiero señalar las diferentes opciones que existen para que el partícipe de un Fondo de Pensiones se informe previamente antes de tomar una decisión.

Una vez más, soy incapaz de ofrecer ninguna receta mágica al lector. Como siempre, mi única pretensión es tratar de informar de lo que es cada producto financiero. Y de convencer a los clientes de bancos y cajas (todos nosotros), que los protagonistas del negocio somos nosotros. Nosotros somos los que debemos tomar las decisiones, una vez conocido el producto que nos ofertan o que nosotros demandamos. Preguntar a los que tienen la obligación de informarnos es una práctica muy sana y poco practicada por nosotros, los clientes. Eso sí, luego nos quejamos amargamente (a toro pasado) de que nos han engañado.


lunes, 11 de abril de 2011

LOS FONDOS DE INVERSION


Un inversor “de andar por casa”, no es más que un ahorrador que quiere rentabilizar más sus ahorros, colocándolos de otra manera. Hay otro tipo de inversores “de altos vuelos”, a los que no les interesa, para nada,  las cosas que se comentan en este blog. Incluso hasta les pueden resultar molestas o perjudiciales.

El abanico de inversiones para esos “inversores de andar por casa” es muy amplio. Hoy analizaremos qué es y cómo funciona un Fondo de Inversión.

Podríamos decir que un Fondo de Inversión es una “peña de amigos”, que juntan sus ahorros en un Fondo Común, para que otro “amigo”, especialista en Bolsa, invierta esos ahorros y los rentabilice.

A todos esos amigos que aportan sus ahorros al fondo común, se les llama Partícipes. Y su inversión se materializa mediante la compra de participaciones en ese Fondo.

El Fondo está constituido por el total de los ahorros aportados por todos los Partícipes.

A ese amigo especialista en Bolsa que va a manejar el Fondo, se le llama Gestora del Fondo. Y esta Gestora no trabaja gratis. Cobra comisiones por su trabajo. La mayoría de las gestoras de fondos existentes, están controladas por bancos y cajas.

Los activos en los que invierte la Gestora del fondo: acciones, obligaciones, bonos, deuda pública, etc., deben de estar depositados en un banco o caja. Esta es la figura del Depositario del Fondo, que también cobra comisiones por su función (la custodia y administración de los valores).  En la práctica, tanto la Gestora del Fondo, como el Depositario del Fondo, son tan amigos, que están controlados por la misma entidad de crédito, que es la que se encarga de cobrar esas comisiones a los partícipes del Fondo de Inversión. Es muy importante conocer cuáles son esas comisiones y la repercusión que tienen en la inversión que hagamos. No olvidemos que los Fondos de Inversión son un gran negocio para los bancos: generan muchas comisiones, tanto da si el partícipe gana o pierde con su inversión.

Finalmente hablaremos del Valor de la participación. El importe total inicial del Fondo se divide en Participaciones, que tienen un valor inicial. Ese valor cambia diariamente en función de la valoración que tengan en cada momento las acciones, los bonos, las obligaciones, en una palabra, los valores que constituyen el patrimonio de ese Fondo. De esta manera podemos conocer a través de los medios de comunicación el valor diario de la participación en el Fondo en el que tengamos nuestros ahorros invertidos.

Las Clases de Fondos de Inversión más corrientes son:

  • De Renta Fija (Invierten en Deuda pública, Obligaciones y Bonos)
  • De Renta Variable (Invierten en Acciones)
  • Mixtos (Invierten en Renta Fija y Renta Variable)
  • De Dinero (Invierten en Activos Monetarios)
  • Garantizados (Garantizan algún tipo de rentabilidad)

A través de la web de INVERCO (Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Planes de Pensiones), el futuro inversor en este tipo de producto, puede consultar la evolución de todos los Fondos de Inversión que se comercializan en el mercado español. En esta página encontrará información sobre qué rentabilidad ha tenido cada fondo (y en particular el que le interese) en un periodo determinado de tiempo. Es importante tener en cuenta que esas rentabilidades pasadas no garantizan ninguna rentabilidad futura.

Los Fondos de Inversión, son unos productos con un gran número de Clientes. Si tomamos datos a 28 de febrero de 2011, veremos que hay en España más de 3.000 Fondos, que administran más de 145.000 millones de euros y que cuentan con más de 5.323.000 partícipes. Lo que ya no cuentan las estadísticas es si todos esos partícipes conocen el producto que han adquirido, o lo han hecho simplemente, porque se lo recomendó en su día el comercial del banco que le atendió, cuando preguntó que podía hacer con aquellos 20.000 euros que había ahorrado. Ese comercial, ¿estudió el perfil del ahorrador que tenía enfrente cuando le aconsejó la inversión?, ¿le explicó al Cliente lo que iba a comprar, o simplemente le “colocó” un Fondo que en ese momento comercializaba su banco y que le iba a reportar, a él personalmente, un incremento de su retribución variable?. Me temo que en muchos casos fuera así.  

No pretendo de ninguna manera proscribir este producto financiero. Mi única pretensión, como estoy exponiendo continuamente a través de esta serie de artículos, es que cada uno de nosotros, cuando adquiramos un producto financiero, conozcamos todas sus características, ventajas e inconvenientes. Y solo después de tener la certeza de que conocemos el producto, tomemos la decisión que más nos convenga o nos apetezca. No dejemos que otros decidan por nosotros.   

viernes, 1 de abril de 2011

ALTERNATIVAS PARA NUESTROS AHORROS


Cuando voy a una tienda a comprar algo, no le digo al dependiente: “Mire Vd., tengo para gastarme 100 euros, ¿qué me recomienda Vd. que le compre?”. Voy con una idea más o menos preconcebida de comprar algo que me haga falta o simplemente que me guste. Primero veo qué hay, si me satisface, si me encaja el precio, etc. y luego, compro, o me voy a otra tienda a ver si encuentro lo que busco.

Por qué cuando he conseguido ahorrar un poco de dinero, voy al banco y le digo al comercial que me atiende: “Mire Vd., tengo ahorrados 20.000 euros (p.ej.) y vengo a que Vd. me los coloque donde crea más conveniente”. Estoy tentando al comercial a que me coloque lo que en ese momento más le convenga a él para mejorar sus objetivos y su retribución.  

Si quiero sacar rentabilidad a esos 20.000 euros que he ahorrado, ¿no parece más lógico que me entere de qué productos tiene ese banco que yo pueda comprar (sí comprar), si me gustan, si cubren mi necesidad, si entiendo lo qué son, etc.?. El comercial está ahí para enseñarme esos productos y aguantar todas las preguntas que yo lo quiera hacer, hasta que comprenda la oferta y encuentre algo que cuadre con mí necesidad. Y si no me gusta lo que me ofrece, pues me voy a otro banco y tan contentos. Si no me informo bien, probablemente no entenderé correctamente qué he hecho con mis ahorros.

Previamente tendré que tener claro, cuál es mi necesidad, cuándo voy a necesitar esos ahorros (en un año o en una semana, p.ej.), si soy un ahorrador conservador o me gusta arriesgar todo o parte de mis ahorros, qué conocimientos financieros tengo, etc.. Dependiendo de estas variables elegiré un producto u otro. 

Supongamos que soy el típico ahorrador conservador y que no voy a necesitar previsiblemente esos ahorros en un año. En esta circunstancia, a mi juicio, el producto que me sentará mejor, será el típico depósito a plazo de un año. Deberé informarme sobre el tipo de interés nominal y la periodicidad de abono de ese interés: mensual, trimestral, anual. Estos dos parámetros van a darme una TAE  (pulsar el enlace que lo explica) diferente según los casos.

Ojo con esas ofertas de depósitos a plazo condicionados a lo que sea. Si no entendemos los “condicionantes” que complican el producto, no contratarlos. Pueden ser unos productos con posibles rentabilidades más altas (o más bajas, según resulten los “condicionantes”). En mi opinión no son el producto más adecuado para el Cliente conservador.

Pero quizás ya tenga algunos conocimientos financieros y comprenda esos depósitos que acabo de comentar. Yo los llamo “depósitos complicados” y algunos verdaderamente lo son tanto que, a veces, el comercial que me lo intenta vender no los conoce bien. Esto no quiere decir que sean malos productos. Lo que sí quiero señalar es que requiere conocerlos muy bien para no tener sorpresas posteriores. La variedad de este tipo de depósitos, que pomposamente se denominan depósitos estructurados, es enorme; raro es el mes que no aparecen dos o tres en el mercado. El que quiera comprar uno de estos depósitos tiene donde elegir. Mi consejo es el de siempre: comprar solo lo que de verdad conozcamos.

Otra alternativa diferente a la de ahorrar es la invertir en algo. Hacer inversiones financieras. Aquí el abanico también es amplio y, lógicamente, el conocimiento que debo tener para saber lo que hago es mayor. Hay gente que invierte en las cosas más diversas sin tener conocimiento alguno y les va bien. Cuando esto sucede, hasta suelen presumir ante sus amistades y familiares de lo listos que son. Este tipo de “inversores”, aunque cueste creerlo, está muy extendido, y son los tontos útiles para que los especuladores engorden más sus beneficios.

Las inversiones a que me refiero en el párrafo anterior, van desde los Fondos de Inversión más conservadores, a la especulación bursátil más furibunda. A mí todo tipo de inversión que haga alguien, con conocimiento de causa, me parece fenomenal. Él sabrá lo que hace en cada momento y por qué lo hace. Las inversiones más arriesgadas, hechas por alguien que no tiene ni puñetera idea de lo que está haciendo, son lo más parecido a sacar un número de lotería o a hacer un boleto de le Euromillonaria. Este apartado de las inversiones financieras, por su variedad y extensión, creo que merece una entrada aparte.  

domingo, 20 de marzo de 2011

COMENZAMOS A AHORRAR

          Nuestra relación como Cliente con un  banco o una caja de ahorros empieza normalmente con la apertura de una cuenta corriente o de una libreta de ahorros. Estos productos son muy sencillos de entender, pero no viene mal recordar algunas cosas muy elementales.
1.- No producen intereses.
2.- Generan alguna que otra comisión y hay que conocer por qué y debemos informarnos de esta circunstancia desde el primer momento.
3.- Admiten domiciliaciones de recibos (luz, teléfono, etc.) y de abonos (nóminas, transferencias, etc.).
4.- Es muy habitual poder operar con ellas a través de las webs que los bancos y cajas tienen habilitadas para ello, mediante las oportunas claves.
5.- Pueden tener uno o varios titulares. En el caso de varios, la disposición del saldo de la cuenta podrá ser de forma indistinta (cada titular dispone sin necesidad de autorización expresa de los otros) o de forma conjunta, de acuerdo como lo hayan establecido los cotitulares de la cuenta.
6.- Lo normal es que el saldo de estas cuentas sea acreedor (a favor del cliente), pero excepcionalmente y si lo cree oportuno el banco, ese saldo podrá ser deudor (saldo negativo, a favor del banco). Ojo a los saldos negativos, aunque nos los permitan como “un favor”, porque generan intereses negativos y suculentas comisiones para el banco.
7.- Son un fiel reflejo de nuestra economía. Un buen balance de ingresos y gastos. Nos resultan útiles, si somos un poco prudentes, para planificar nuestra vida económica, en función de nuestras posibilidades financieras.
            En la actual situación de competencia bancaria, proliferan una gran variedad de cuentas corrientes con los más diversos “apellidos”. Las “cuentas nómina” son las más habituales. Nos ofrecen una serie de ventajas si domiciliamos la nómina o pensión como requisito imprescindible. Desde la  exención de comisiones por mantenimiento de cuenta, por apuntes …; la devolución de un x % del importe de algunos recibos domiciliados; la exención de comisiones en tarjetas, etc... Recomiendo informarse bien. Es bastante habitual, que si no se cumple la condición “23 bis”, todo el resto de ventajas adicionales desaparezcan. En una palabra y como siempre recuerdo, antes de comprar cualquier producto financiero, estar seguro de conocerlo bien.
            Si tenemos la suerte de tener unos ingresos regulares más altos que nuestros gastos habituales, tendremos la posibilidad de ahorrar el excedente que se nos produzca mes a mes. Yo soy de los que defienden que el ahorro que podamos realizar debe ser un ahorro finalista. Las finalidades son muchísimas y cada cual establecerá las suyas. Ejemplos: para por si acaso hay gastos imprevistos, para cambiar de coche, para viajar, para poder pagar una carrera a los hijos, etc... La cuestión que ahora se nos plantea es la de cómo colocar esos excedentes de dinero que tenemos.
            El abanico de posibilidades que se abre ante nosotros es muy amplio y aquí sí que tenemos que estudiar bien dónde colocamos nuestros ahorros. En este punto quiero recordar lo que adelanté en la presentación de este blog: “no soy depositario de ninguna receta mágica”. Cada uno de nosotros debemos definir claramente nuestros parámetros. Por ejemplo:
1.- Cuándo voy a necesitar esos ahorros.
2.- Soy arriesgado o conservador.
3.- Qué conocimientos financieros tengo.
4.- Qué productos conozco y cuales ignoro.
            Me voy a permitir hacer alguna observación que quizás pueda evitar algún disgusto posterior.
1.- Ojo a las recomendaciones de esos amigos “enteraos” que te van a decir “lo que tienes que hacer es …”. Conozco a demasiada gente que se ha metido en berenjenales de difícil salida por recomendaciones de ese tipo. Desde Sofico en los años 60/70, a los más recientes y conocidos de Afinsa y Fórum Filatélico, sin olvidar a Rumasa (la “vieja” y la “nueva”). Otros, han invertido en Bolsa sin tener ni p. idea,  porque su amigo Pepe les dijo que era una oportunidad. … …
2.- Decide tú. No el del banco.
            Hoy me estoy alargando demasiado y prefiero continuar en otra entrada analizando y describiendo más detalladamente, algunas de esas variadas posibilidades de colocación de nuestros ahorros.

miércoles, 9 de marzo de 2011

CAJAS QUE SE TRANSFORMAN EN BANCOS


            En el post anterior vimos las diferencias jurídicas entre bancos y cajas de ahorro y los efectos prácticos a la hora de capitalizarse para normalizar situaciones complicadas, como las que se están dando en algunas cajas de ahorro.
            Las cajas de ahorro comenzaron, a partir de la 1979, a expandirse geográficamente y a diversificar su negocio, compitiendo directamente con los bancos en todas las áreas. Todo fue bastante bien para las cajas. Les restaron a los bancos cuota de mercado, sobre todo en el mundo de las Pymes, y ya no fueron solo el “banco de los pobres”. Su base de  clientes particulares se amplió también a partir de entonces, con profesionales liberales y asalariados de clases medias y altas. Su diferencia con los bancos, en cuanto al tipo de clientela, desapareció. De mostrador hacia fuera eran un banco más, pero de mostrador hacia dentro seguían sin ser una sociedad anónima y no podían ampliar capital social. Tampoco importaba. La economía estaba creciendo y el negocio financiero iba viento en popa, aunque el patrón de alguno de los barcos fuera un inútil. En este punto me gustaría recordar al lector que “Las cajas de ahorros nacen como Fundaciones de naturaleza privada o pública, con una finalidad eminentemente social”. Los dirigentes de más de una caja de ahorros olvidaron esa finalidad social y fomentaron negocios financieros impropios de esa finalidad.  Tanto han insistido en ello, que cuando han venido las vacas flacas, se han despertado (tarde) de ese sueño de grandeza bancaria en el que estaban sumidos. Ahora hay que arreglar el desaguisado y capitalizar estas entidades. A mi juicio la única manera de hacerlo es convirtiendo las actuales cajas en bancos. El proceso será directo o indirecto, pero al final el resultado, según yo lo veo, será acabar en un banco.
            Este cambio está generando algunas inquietudes entre algunos clientes de cajas de ahorros. ¿Y ahora qué va a pasar con mis ahorros, con mis cuentas, con mis depósitos de valores, etc. etc.?. Pues nada. Todo va a seguir igual para Vd. Sr. Cliente. Su cuenta corriente o su libreta de ahorros seguirán  funcionando como hasta ahora, su depósito a plazo tendrá el mismo interés que Vd. contrató hasta que venza, su tarjeta de crédito el mismo límite contratado y las mismas comisiones, y así, uno por uno todos los productos que Vd. hubiera contratado con esa caja de ahorros que ahora se va a transformar en banco. Esa caja de la que hoy es Vd. Cliente, va a traspasar todos los contratos de sus clientes al nuevo banco que se crea. A medida que el proceso de reconversión avance, primero cambiará el nombre de la entidad y más tarde le cambiarán su talonario de cheques y su libreta, por otros con la  denominación del nuevo banco. Lo mismo pasará con sus tarjetas de crédito y débito, que seguirán funcionando perfectamente hasta que se las cambien por otras nuevas. La hipoteca o ese otro préstamo, que Vd. está pagando ahora a la Caja X, en un momento determinado comenzará a pagarlos al Banco Y. Creo que puede Vd. dormir tranquilo. Desde el punto de vista práctico poco más nos va a afectar como Clientes. No obstante alguien me dirá: ¿y si cierran mi sucursal?; ¿y si Pepe, ese empleado que me atendía siempre, se va, dónde voy a ir y a quién le voy a preguntar?. Esto no lo puedo responder ni resolver yo. Será cada Cliente quien tome las decisiones que más le convengan, bien siguiendo en la nueva sucursal que le asignen para sus cuentas, o simplemente, cambiando de banco.
            Pero todavía no hemos hablado nada de dónde van a venir los dineros para poder capitalizar esas cajas en dificultades y cómo se va a hacer. La cuestión no es baladí, pues estamos hablando de muchos miles de millones de euros.
            A la vista del grave problema que ya estaba  planteado en las entidades de crédito españolas (fundamentalmente cajas de ahorro) como consecuencia de la crisis financiera mundial y el estallido de la “burbuja inmobiliaria” en España, en particular, el Gobierno creó en junio de 2009 (RD. 9/229) el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria, el FROB. Este organismo tiene por objeto aportar fondos a las cajas y bancos que tengan necesidad de recapitalización. Estos fondos no son gratuitos y tienen que ser devueltos con sus correspondientes intereses (entre 7,75 % y 8,25 %) en los plazos estipulados. Con estas ayudas públicas, las cajas (y los bancos, que alguno habrá) que las obtengan, podrán comenzar a recapitalizarse.
De momento ya hay unas cuantas cajas de ahorro en proceso de fusión  y posteriormente de reconversión en bancos, que cuentan con ayudas importantes del FROB. ¿Cómo se reconvierten en bancos?. Muy sencillo: se crea un nuevo banco y se le traspasa todo o parte del negocio de las cajas de ahorros, fusionadas, “en frío o en caliente” (tanto me da). Ya tenemos en marcha una sociedad anónima que puede, entre otras cosas, buscar socios financieros, ampliar capital social, … , en suma, recapitalizarse igual que un banco, que es lo que ha pasado a ser.
¿Y qué vamos a hacer con  los gestores de las antiguas cajas de ahorro de las que proceden los nuevos bancos?. Esta no es una cuestión que nos afecte como Clientes, pero, en mi opinión, puede ser la mejor ocasión para desalojar de los Consejos de Administración y de los puestos de dirección ejecutiva, a tantos incompetentes (políticos y dóciles dirigentes), como los que han provocado tener que tomar soluciones tan drásticas como las que acabamos de describir. Desde nuestro papel de Clientes, solo nos queda desear los mejores directivos para estos  nuevos bancos, de forma que vuelva el sentido común y la prudencia, que nunca debió perderse, a la hora del estudio y concesión de operaciones de préstamo y crédito.     

viernes, 4 de marzo de 2011

LOS PROVEEDORES: BANCOS Y CAJAS DE AHORRO

             En el negocio financiero hay diferentes tipos de proveedores, pero los fundamentales en el sistema financiero español, son dos: los Bancos y las Cajas de Ahorro. También están las Cooperativas de Crédito, aunque éstas tienen mucha menos importancia cuantitativa en el conjunto del mercado español.
            Todos somos Clientes de un banco o de una caja de ahorros. Pero, nos hemos preguntado alguna vez  ¿qué es un banco o una caja de ahorros?, ¿de quién son?, ¿cómo gestionan y dirigen su negocio?. Voy a tratar de contestar de forma sencilla a estas cuestiones.
            Tanto el banco como la caja se dedican a lo mismo: son unos intermediarios financieros. Toman el dinero que unos clientes depositan en sus cuentas y lo prestan a otros clientes en forma de préstamos. Cuando abro una cuenta en un banco o caja y deposito en ellos mis ahorros, el banco o la caja  es deudor mío: me debe ese dinero que yo le he dejado en depósito. Y dependiendo del contrato de depósito, incluso me deberá pagar un interés. Podríamos decir que yo les alquilo mi dinero por un periodo de tiempo, finalizado el cual me lo tienen que devolver, y además me tienen que pagar la renta convenida por ese alquiler. Del mismo modo, cuando contrato un préstamo, yo seré el deudor y tendré que devolver ese dinero prestado en el tiempo convenido y pagando el interés estipulado. Ahora es el banco o la caja el que me alquila a mí el dinero, y yo tengo que devolverlo y pagar una renta. Esa es la actividad principal que mueve la mayor parte de su negocio, pero no la única. En próximas entradas, analizaremos muchas de esas actividades. Entonces, si tanto los bancos como las cajas hacen el mismo negocio, ¿en qué se diferencian y a qué viene tanto “ruido” en el mundo de las cajas?.
            La diferencia sustancial entre bancos y cajas reside en quién es el propietario de un banco o de una caja. Un banco es una Sociedad Anónima, tiene un Capital Social  del que son socios (propietarios) todos los accionistas de ese banco. Jurídicamente, el banco como cualquier sociedad anónima, se rige por la Ley de Sociedades Anónimas. Una caja de ahorros no es una sociedad anónima; no tiene un capital social como los bancos. Las cajas de ahorros nacen como Fundaciones de naturaleza privada o pública, con una finalidad eminentemente social. No tienen accionistas; no tienen propietarios. En el origen de cada caja de ahorros, hay un capital fundacional, aportado bien por un grupo de particulares o por alguna institución pública, fundamentalmente ayuntamientos y diputaciones.
            Como puede apreciarse fácilmente, la diferencia, y muy importante, es “de mostrador hacia dentro”. De mostrador hacia fuera, el Cliente encuentra hoy los mismos productos en los bancos y en las cajas. Esto no ha sido así siempre. De hecho, hasta la llamada “Ley Fuentes Quintana” (1977), las cajas tenían prohibidas las operaciones de descuento de papel comercial y de financiación en divisas, entre otras. Podríamos decir que, desde un punto de vista práctico, las cajas eran “los bancos de las familias de clases medias y bajas” y las que daban hipotecas, y los bancos eran “los bancos de los ricos y de las empresas”. Como dato curioso, en ese tiempo era rarísimo que alguien tuviera en una caja de ahorros una cuenta corriente con su talonario de cheques. La gente tenía su libreta de ahorros. La cuenta corriente era “cosa de ricos y de empresarios”.
            Esas diferencias de las cajas, de mostrador hacia dentro, tienen importantes implicaciones a la hora de dirigir estas entidades y a la hora de abastecerse de materia prima (fondos financieros) para desarrollar su actividad.
Los bancos, al ser sociedades anónimas, además de contar con los depósitos de unos clientes para hacer préstamos a otros clientes, cuentan con sus recursos propios, fundamentalmente su capital social y las reservas acumuladas. El origen de esos fondos, que contablemente les llamamos Pasivo, es doble: sus recursos propios (Capital y Reservas) más los recursos ajenos (Depósitos de los Clientes). Si tienen necesidad de más recursos, pueden acudir a la ampliación de su capital social. Esta circunstancia no se da en las cajas.
Las cajas, al no ser sociedades anónimas y no tener capital social, solamente cuentan con los recursos ajenos (Depósitos de Clientes) y las Reservas que hayan ido generando año tras año, para hacer préstamos a otros clientes. Si tienen necesidad de más recursos, no pueden hacer ampliaciones de capital. Esta es la gran limitación con la que tropiezan en estos momentos de dificultades, para cubrir sus actuales necesidades de recapitalización. Y este es uno de los motivos fundamentales del actual proceso de fusiones de cajas y de su posterior conversión en bancos. Las circunstancias y la gestión que hayan motivado esta situación es otra historia.
Hemos analizado cómo y de dónde los bancos y las cajas obtienen sus recursos, con los que luego harán su negocio principal: prestar dinero. Solo nos queda contestar a la última de las cuestiones planteadas hoy: la gestión del negocio.
Los bancos, al ser sociedades anónimas, cuentan con una Junta General de Accionistas, un Consejo de Administración en el que el Presidente y el Consejero Delegado juegan un papel fundamental en las decisiones y en la gestión del negocio del banco, y un equipo directivo seleccionado según los criterios de ese consejo de administración. Es bastante normal que en los consejos de administración de los bancos esté representado un porcentaje importante del capital social del banco.
Las cajas son un mundo aparte en cuanto a sus órganos gestores. En vez de junta general de accionistas, se constituye la Asamblea General, en la que están representados los Clientes, las Administraciones Públicas (Comunidades Autónomas y Ayuntamientos) y los Empleados. Esta Asamblea nombra al Consejo de Administración y a la Comisión de Control, que son los máximos organismos de gestión de una caja de ahorros. Será el consejo de administración el que nombre al Presidente Ejecutivo y al equipo directivo que lleve a cabo la gestión del negocio de la caja.

Estoy seguro que a partir de aquí, a más de un lector se le abrirán un montón de interrogantes, sobre todo como consecuencia de los últimos acontecimientos suscitados en el mundo de las cajas de ahorros y su casi segura transformación en bancos en un plazo más o menos cercano.
Por hoy no quiero alargarme más, que ya es bastante. En mi próximo artículo daré mi opinión sobre cómo puede afectar a los Clientes de las cajas, su transformación en bancos.