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miércoles, 9 de marzo de 2011

CAJAS QUE SE TRANSFORMAN EN BANCOS


            En el post anterior vimos las diferencias jurídicas entre bancos y cajas de ahorro y los efectos prácticos a la hora de capitalizarse para normalizar situaciones complicadas, como las que se están dando en algunas cajas de ahorro.
            Las cajas de ahorro comenzaron, a partir de la 1979, a expandirse geográficamente y a diversificar su negocio, compitiendo directamente con los bancos en todas las áreas. Todo fue bastante bien para las cajas. Les restaron a los bancos cuota de mercado, sobre todo en el mundo de las Pymes, y ya no fueron solo el “banco de los pobres”. Su base de  clientes particulares se amplió también a partir de entonces, con profesionales liberales y asalariados de clases medias y altas. Su diferencia con los bancos, en cuanto al tipo de clientela, desapareció. De mostrador hacia fuera eran un banco más, pero de mostrador hacia dentro seguían sin ser una sociedad anónima y no podían ampliar capital social. Tampoco importaba. La economía estaba creciendo y el negocio financiero iba viento en popa, aunque el patrón de alguno de los barcos fuera un inútil. En este punto me gustaría recordar al lector que “Las cajas de ahorros nacen como Fundaciones de naturaleza privada o pública, con una finalidad eminentemente social”. Los dirigentes de más de una caja de ahorros olvidaron esa finalidad social y fomentaron negocios financieros impropios de esa finalidad.  Tanto han insistido en ello, que cuando han venido las vacas flacas, se han despertado (tarde) de ese sueño de grandeza bancaria en el que estaban sumidos. Ahora hay que arreglar el desaguisado y capitalizar estas entidades. A mi juicio la única manera de hacerlo es convirtiendo las actuales cajas en bancos. El proceso será directo o indirecto, pero al final el resultado, según yo lo veo, será acabar en un banco.
            Este cambio está generando algunas inquietudes entre algunos clientes de cajas de ahorros. ¿Y ahora qué va a pasar con mis ahorros, con mis cuentas, con mis depósitos de valores, etc. etc.?. Pues nada. Todo va a seguir igual para Vd. Sr. Cliente. Su cuenta corriente o su libreta de ahorros seguirán  funcionando como hasta ahora, su depósito a plazo tendrá el mismo interés que Vd. contrató hasta que venza, su tarjeta de crédito el mismo límite contratado y las mismas comisiones, y así, uno por uno todos los productos que Vd. hubiera contratado con esa caja de ahorros que ahora se va a transformar en banco. Esa caja de la que hoy es Vd. Cliente, va a traspasar todos los contratos de sus clientes al nuevo banco que se crea. A medida que el proceso de reconversión avance, primero cambiará el nombre de la entidad y más tarde le cambiarán su talonario de cheques y su libreta, por otros con la  denominación del nuevo banco. Lo mismo pasará con sus tarjetas de crédito y débito, que seguirán funcionando perfectamente hasta que se las cambien por otras nuevas. La hipoteca o ese otro préstamo, que Vd. está pagando ahora a la Caja X, en un momento determinado comenzará a pagarlos al Banco Y. Creo que puede Vd. dormir tranquilo. Desde el punto de vista práctico poco más nos va a afectar como Clientes. No obstante alguien me dirá: ¿y si cierran mi sucursal?; ¿y si Pepe, ese empleado que me atendía siempre, se va, dónde voy a ir y a quién le voy a preguntar?. Esto no lo puedo responder ni resolver yo. Será cada Cliente quien tome las decisiones que más le convengan, bien siguiendo en la nueva sucursal que le asignen para sus cuentas, o simplemente, cambiando de banco.
            Pero todavía no hemos hablado nada de dónde van a venir los dineros para poder capitalizar esas cajas en dificultades y cómo se va a hacer. La cuestión no es baladí, pues estamos hablando de muchos miles de millones de euros.
            A la vista del grave problema que ya estaba  planteado en las entidades de crédito españolas (fundamentalmente cajas de ahorro) como consecuencia de la crisis financiera mundial y el estallido de la “burbuja inmobiliaria” en España, en particular, el Gobierno creó en junio de 2009 (RD. 9/229) el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria, el FROB. Este organismo tiene por objeto aportar fondos a las cajas y bancos que tengan necesidad de recapitalización. Estos fondos no son gratuitos y tienen que ser devueltos con sus correspondientes intereses (entre 7,75 % y 8,25 %) en los plazos estipulados. Con estas ayudas públicas, las cajas (y los bancos, que alguno habrá) que las obtengan, podrán comenzar a recapitalizarse.
De momento ya hay unas cuantas cajas de ahorro en proceso de fusión  y posteriormente de reconversión en bancos, que cuentan con ayudas importantes del FROB. ¿Cómo se reconvierten en bancos?. Muy sencillo: se crea un nuevo banco y se le traspasa todo o parte del negocio de las cajas de ahorros, fusionadas, “en frío o en caliente” (tanto me da). Ya tenemos en marcha una sociedad anónima que puede, entre otras cosas, buscar socios financieros, ampliar capital social, … , en suma, recapitalizarse igual que un banco, que es lo que ha pasado a ser.
¿Y qué vamos a hacer con  los gestores de las antiguas cajas de ahorro de las que proceden los nuevos bancos?. Esta no es una cuestión que nos afecte como Clientes, pero, en mi opinión, puede ser la mejor ocasión para desalojar de los Consejos de Administración y de los puestos de dirección ejecutiva, a tantos incompetentes (políticos y dóciles dirigentes), como los que han provocado tener que tomar soluciones tan drásticas como las que acabamos de describir. Desde nuestro papel de Clientes, solo nos queda desear los mejores directivos para estos  nuevos bancos, de forma que vuelva el sentido común y la prudencia, que nunca debió perderse, a la hora del estudio y concesión de operaciones de préstamo y crédito.     

3 comentarios:

  1. ¿Qué te apuestas, Aramando, a que después de convertir las cajas en bancos continúan los mismos incompetententes en los puestos directivos y/o en los consejos de administración?

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  2. Buenas noches Emilio.
    No se me ocurre apostar ni un euro en estos momentos. Para que te hagas una idea de cómo están hoy las cosas, en Bankia, de los 21 consejeros que tiene el actual consejo de administración, los 10 que "aporta" Caja Madrid son políticos: 7 del PP, 1 del PSOE, 1 de IU y 1 de CCOO.
    Pero tengo la esperanza de que cuando Bankia cotice en Bolsa, tenga accionistas que aporten capital de sus bolsillos y necesite una gestión adecuada para satisfacer los intereses de esos accionistas, las cosas van a cambiar mucho. Nos guste o no, el capital busca fundamentalmente el máximo rendimiento de su inversión. No obstante, quizás algún listillo se cuele, como también los hay en los consejos de administración de los bancos más reputados.
    Un abrazo

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  3. Que cambie todo para que todo siga igual. Ésa parece ser la idea en este país de palanqueros de monóculo, Armando. Por cierto, en el Cuéntame del pasado jueves sacaron el asunto del Banco de Granada, que se declaró en quiebra hace más de treinta años. Si tenemos en cuenta que la situación de las cajitas es mucho peor que la de entonces, no me quiero ni imaginar lo que puede ocurrir aquí. Un abrazo.

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