Páginas vistas en total

viernes, 4 de marzo de 2011

LOS PROVEEDORES: BANCOS Y CAJAS DE AHORRO

             En el negocio financiero hay diferentes tipos de proveedores, pero los fundamentales en el sistema financiero español, son dos: los Bancos y las Cajas de Ahorro. También están las Cooperativas de Crédito, aunque éstas tienen mucha menos importancia cuantitativa en el conjunto del mercado español.
            Todos somos Clientes de un banco o de una caja de ahorros. Pero, nos hemos preguntado alguna vez  ¿qué es un banco o una caja de ahorros?, ¿de quién son?, ¿cómo gestionan y dirigen su negocio?. Voy a tratar de contestar de forma sencilla a estas cuestiones.
            Tanto el banco como la caja se dedican a lo mismo: son unos intermediarios financieros. Toman el dinero que unos clientes depositan en sus cuentas y lo prestan a otros clientes en forma de préstamos. Cuando abro una cuenta en un banco o caja y deposito en ellos mis ahorros, el banco o la caja  es deudor mío: me debe ese dinero que yo le he dejado en depósito. Y dependiendo del contrato de depósito, incluso me deberá pagar un interés. Podríamos decir que yo les alquilo mi dinero por un periodo de tiempo, finalizado el cual me lo tienen que devolver, y además me tienen que pagar la renta convenida por ese alquiler. Del mismo modo, cuando contrato un préstamo, yo seré el deudor y tendré que devolver ese dinero prestado en el tiempo convenido y pagando el interés estipulado. Ahora es el banco o la caja el que me alquila a mí el dinero, y yo tengo que devolverlo y pagar una renta. Esa es la actividad principal que mueve la mayor parte de su negocio, pero no la única. En próximas entradas, analizaremos muchas de esas actividades. Entonces, si tanto los bancos como las cajas hacen el mismo negocio, ¿en qué se diferencian y a qué viene tanto “ruido” en el mundo de las cajas?.
            La diferencia sustancial entre bancos y cajas reside en quién es el propietario de un banco o de una caja. Un banco es una Sociedad Anónima, tiene un Capital Social  del que son socios (propietarios) todos los accionistas de ese banco. Jurídicamente, el banco como cualquier sociedad anónima, se rige por la Ley de Sociedades Anónimas. Una caja de ahorros no es una sociedad anónima; no tiene un capital social como los bancos. Las cajas de ahorros nacen como Fundaciones de naturaleza privada o pública, con una finalidad eminentemente social. No tienen accionistas; no tienen propietarios. En el origen de cada caja de ahorros, hay un capital fundacional, aportado bien por un grupo de particulares o por alguna institución pública, fundamentalmente ayuntamientos y diputaciones.
            Como puede apreciarse fácilmente, la diferencia, y muy importante, es “de mostrador hacia dentro”. De mostrador hacia fuera, el Cliente encuentra hoy los mismos productos en los bancos y en las cajas. Esto no ha sido así siempre. De hecho, hasta la llamada “Ley Fuentes Quintana” (1977), las cajas tenían prohibidas las operaciones de descuento de papel comercial y de financiación en divisas, entre otras. Podríamos decir que, desde un punto de vista práctico, las cajas eran “los bancos de las familias de clases medias y bajas” y las que daban hipotecas, y los bancos eran “los bancos de los ricos y de las empresas”. Como dato curioso, en ese tiempo era rarísimo que alguien tuviera en una caja de ahorros una cuenta corriente con su talonario de cheques. La gente tenía su libreta de ahorros. La cuenta corriente era “cosa de ricos y de empresarios”.
            Esas diferencias de las cajas, de mostrador hacia dentro, tienen importantes implicaciones a la hora de dirigir estas entidades y a la hora de abastecerse de materia prima (fondos financieros) para desarrollar su actividad.
Los bancos, al ser sociedades anónimas, además de contar con los depósitos de unos clientes para hacer préstamos a otros clientes, cuentan con sus recursos propios, fundamentalmente su capital social y las reservas acumuladas. El origen de esos fondos, que contablemente les llamamos Pasivo, es doble: sus recursos propios (Capital y Reservas) más los recursos ajenos (Depósitos de los Clientes). Si tienen necesidad de más recursos, pueden acudir a la ampliación de su capital social. Esta circunstancia no se da en las cajas.
Las cajas, al no ser sociedades anónimas y no tener capital social, solamente cuentan con los recursos ajenos (Depósitos de Clientes) y las Reservas que hayan ido generando año tras año, para hacer préstamos a otros clientes. Si tienen necesidad de más recursos, no pueden hacer ampliaciones de capital. Esta es la gran limitación con la que tropiezan en estos momentos de dificultades, para cubrir sus actuales necesidades de recapitalización. Y este es uno de los motivos fundamentales del actual proceso de fusiones de cajas y de su posterior conversión en bancos. Las circunstancias y la gestión que hayan motivado esta situación es otra historia.
Hemos analizado cómo y de dónde los bancos y las cajas obtienen sus recursos, con los que luego harán su negocio principal: prestar dinero. Solo nos queda contestar a la última de las cuestiones planteadas hoy: la gestión del negocio.
Los bancos, al ser sociedades anónimas, cuentan con una Junta General de Accionistas, un Consejo de Administración en el que el Presidente y el Consejero Delegado juegan un papel fundamental en las decisiones y en la gestión del negocio del banco, y un equipo directivo seleccionado según los criterios de ese consejo de administración. Es bastante normal que en los consejos de administración de los bancos esté representado un porcentaje importante del capital social del banco.
Las cajas son un mundo aparte en cuanto a sus órganos gestores. En vez de junta general de accionistas, se constituye la Asamblea General, en la que están representados los Clientes, las Administraciones Públicas (Comunidades Autónomas y Ayuntamientos) y los Empleados. Esta Asamblea nombra al Consejo de Administración y a la Comisión de Control, que son los máximos organismos de gestión de una caja de ahorros. Será el consejo de administración el que nombre al Presidente Ejecutivo y al equipo directivo que lleve a cabo la gestión del negocio de la caja.

Estoy seguro que a partir de aquí, a más de un lector se le abrirán un montón de interrogantes, sobre todo como consecuencia de los últimos acontecimientos suscitados en el mundo de las cajas de ahorros y su casi segura transformación en bancos en un plazo más o menos cercano.
Por hoy no quiero alargarme más, que ya es bastante. En mi próximo artículo daré mi opinión sobre cómo puede afectar a los Clientes de las cajas, su transformación en bancos.

6 comentarios:

  1. Emilio me envía el siguiente comentario a mi correo electrónico, porque no ha podido colgarlo directamente en el blog. Lo hago yo en su lugar. Gracias Emilio,
    "Hola Armando: estamos viendo el problema de las Cajas tras el boom
    inmobiliario. Es posible que la Asamblea no haya sabido anticiparse al
    problema pero ¿y el consejo de Administración, la comisión de control
    y el presidente ejecutivo...?
    ¿No deberían responder algunos de ellos ante el juez en lugar de
    cobrar los bonus? Un abrazo: emilio"

    ResponderEliminar
  2. Buenas noches Emilio.
    El tema que tocas es, a mi juicio, fundamental. Conozco un poco cómo funciona una caja de ahorros, antes y después de la Ley Fuentes Quintana. Quizás un poco más adelante, cuando complete toda la información, haré una amplia exposición sobre una caja en concreto.
    El Consejo de Administración, la Comisión de Control y, sobre todo, el Presidente Ejecutivo, son los máximos responsables del estado lamentable en el que está alguna caja que tan solo hace 15 años tenía las máximas calificaciones de las Agencias de Rating.
    En mi opinión, no solo deberían responder ante los jueces estos responsables, sino los responsables políticos (que son conocidos e identificables) que han colocado en estos puestos a gente tan inútil y poco ética (por decirlo suavemente).
    La importante diferencia entre cajas y bancos "de mostrador para adentro", ni han sabido, ni han querido verla esos inútiles a los que me he referido. La mayor "diferencia" que han entendido ha sido la del interés personal. Hoy no quiero seguir más, que va a ser peor. Discúlpame.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Hola Armando:
    Permíteme que salude la aparición de tu nuevo blog porque trata sobre un tema sobre el que creo que hace falta más que información, pedagogía.
    En esta entrada has analizado las diferencias fundamentales entre un banco y una caja de ahorros. Quizá mi aportación sería la de indicar que, sin llegar a ser un fenómeno local, las cajas de ahorro han tenido mucho menos peso en la economía financiera de otros países y que sus peculiaridades en la gestión de fondos no han sido un problema hasta este momento a pesar de haber pasado por sucesivas crisis. Lo que sucede en mi opinión es que la crisis del ladrillo de las que ésta están fuertemente contaminadas, ha supuesto la entrada en crisis de su modelo y lo que es seguro es que en el futuro inmediato se verán obligadas a bancarizarse y en uno mediano desaparecer.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Hola Josep.
    Además de lo que acertadamente comentas sobre la crisis del ladrillo, en mi opinión, ha tenido mucho que ver (quizás sea la primera derivada), la inutilidad y la falta de rigor profesional de los máximos ejecutivos, designados según la conveniencia del partido político dominante en cada caja de ahorros.
    Espero hablar algo sobre este delicado tema algún día.
    Gracias por tu aportación.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  6. hola, soy de Algete y me han gustado mucho tus experiencias "algeteñas" - te voy a pedir un favor, si tienes fotos de Algete de principio de los 70 ¿te importaría escanearlas y enviármelas a mi correo? algete1@hotmail.com - gracias

    ResponderEliminar